La calidad de vida de un empresario depende de que haya conseguido integrar determinados hábitos y patrones de trabajo en su día a día. Ser emprendedor o estar al frente de una empresa, requiere desarrollar habilidades como la disciplina, la motivación o la dedicación, entre otras. Adquirir ciertos hábitos puede mejorar mucho la calidad de vida del empresario y además aumentar los resultados del proyecto. Si eres propietario de una empresa o estás al cargo de una, te recomendamos seguir estos consejos.

1. Crear un buen equipo

El equipo es una parte fundamental de casi cualquier estrategia empresarial ya que es nuestro capital humano. Son las personas con las que contamos para realizar las tareas diarias, de quien, en gran medida, depende el nivel de competitividad general de la empresa. Para crear un buen equipo, todos los miembros deben intervenir, esforzándose en mantener un ambiente de trabajo agradable y productivo. Tener un buen equipo, supone un mejor ambiente de trabajo y sensaciones más positivas en nuestra rutina de trabajo diaria. Para conseguirlo, el empresario debe procurar que se cumplan los siguientes puntos:

  • Que exista un buen grado de empatía entre todos los miembros. La empatía, que es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, requiere saber escuchar activamente. También, respetar y comprender al prójimo.
  • Promover el compañerismo y el colaboracionismo profesional. La competitividad y la rivalidad generan, inevitablemente, un sinfín de conflictos y un clima muy tóxico.
  • Favorecer una relación de proximidad entre la dirección y los miembros del equipo. Todo el mundo debe tener facilidad para acceder a dirección sin temores y exponer claramente sus preocupaciones y problemas.
  • Lograr que los miembros del equipo hagan suyo el sentimiento de pertenencia a la organización. Los logros de la empresa, se sienten como propios.
  • Que cada miembro adquiera un absoluto nivel de responsabilidad y corresponsabilidad en las funciones que se le han asignado.
  • Asumir en que es necesario tener un buen nivel de flexibilidad para poder adaptarse a los cambios que haya que implementar para alcanzar los objetivos.
  • Formar al equipo para mejorar su capacidad de reacción y de adaptación al cambio.

2. Liderazgo

Desarrollar la capacidad de liderazgo es muy importante para cualquier empresario y puede contribuir a mejorar mucho su calidad de vida.  Se compone de dos actitudes: la habilidad de influir en el comportamiento de las personas y la orientación hacia una meta. El concepto de alcanzar una meta va mucho más allá de objetivos mensuales o anuales. Es lo que le da propósito y significado al trabajo que se realiza cada día y es algo que transciende lo económico.  El equipo de trabajo busca ser útil y productivo para construir algo en conjunto. Casi todas las empresas hacen una declaración de la misión pero en muchos casos es un simple formalismo. Y suele ocurrir que  las personas implicadas no se sienten realmente representadas con esa misión.

Un empresario con liderazgo es aquel capaz de darle un sentido más trascendente a la meta común. De generar en las personas ese sentido de pertenencia y orgullo que llevará a la organización al éxito.  El líder además es el responsable de asegurarse de que el clima laboral sea bueno. De mediar para que la comunicación sea fácil, fluida y directa entre todos.  Y ser un apoyo en las responsabilidades de cada miembro del equipo.

3. Delegar tareas

Ser capaz de delegar tareas es un punto clave para cualquier empresario. En el transcurso del día de muchas personas al frente de organizaciones, encontramos que muchos llevan a cabo gran cantidad de tareas que podrían derivar en otros. A veces es por temor , por desconfianza, por necesidad de control o por no invertir tiempo en formar a alguien. Pero saber delegar es una habilidad que han conseguido desarrollar los empresarios de éxito, pues solo así podrán dedicar una mayor parte de su tiempo a funciones que reportan más rentabilidad a la marca.

Es importante priorizar las actividades que implican una mejora clara ya sea en las ventas, en la productividad, en la calidad del equipo, etc. De esta manera estaremos mejorando la productividad de la organización. Si en vez de enfocarnos en esto, dedicamos nuestro tiempo a labores puramente técnicas que no influyen en el aumento de los beneficios, estaremos condenando a la empresa a quedarse estancada. Cada vez que un empresario se dedica a hacer el trabajo que podría hacer otro miembro de su equipo, está desatendiendo sus obligaciones como responsable, directivo o emprendedor.

4. Tener un asistente personal

Contratar a un asistente personal es, sin duda, una forma de mejorar la calidad de vida de cualquier empresario.  El asistente se ocupa de tareas básicas como realizar llamadas, agendar reuniones, programar viajes, responder correos, etc. Esto permite optimizar mucho mejor el tiempo para que cada hora de la jornada sea mucho más productiva para todos. Hoy día, existen alternativas como los asistentes virtuales o los asistentes online, que pueden ser contratados de forma freelance en momentos puntuales de mayor flujo de trabajo.

Estos son algunos hábitos que debes desarrollar para obtener buenos resultados y mejorar tu calidad de vida. Si tienes inquietudes para introducir cambios positivos en tu empresa, contacta con el equipo de consultoría de Iberdac.