Diversificar sí. Pero ¿puedo o quiero hacerlo?

El ser humano se acuerda del problema cuando lo tiene encima, un refrán popular dice “Sólo te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena”, solemos oír esta frase cuando dejamos todo para última hora.

Los acontecimientos extraordinarios acaecidos por la pandemia del COVID19, han provocado que algunos sectores hayan salido más perjudicados que otros, por ejemplo, el sector de la hostelería.

Recuerdo las conversaciones que he tenido con más de un empresario para avisarle del grado de concentración de sus clientes en estos sectores. No es que fuera un visionario ni mucho menos, sino más bien le indicaba al cliente que tenía, lo que se dice de una manera coloquial, “todos los huevos en la misma cesta”.

Diversificar suena muy bien, pero en muchas ocasiones las empresas no pueden, es más habitual que el mercado domine tu negocio que lo contrario y esto ocurre principalmente porque la demanda es tal que no existe capacidad de desviar para otros mercados.

Estas semanas, que hemos estado teletrabajando, también nos han servido para recuperar conversaciones pendientes. Hace unos días hablé con un viejo amigo, que había sido cliente hace más de 15 años. Ahora su situación es muy diferente, digamos que su empresa no tiene nada que ver con aquel negocio que me encontré cuando llegué a su casa, en positivo y orgulloso de que sea así por mi parte.

diversificar negocios

Me decía que su cliente principal, un supermercado que todos conocemos como el más importante en cuota de mercado de España, le había vuelto a pedir un aumento de pedidos porque quería que fuera un proveedor nacional. Era consciente del riesgo que le suponía, ya que aumentaría su dependencia de éste y se había negado a esta propuesta los últimos años, pero este año ha tomado la decisión y le ha dicho que adelante. No ha sido una decisión a la ligera, lo ha confirmado una vez que tenía preparado un aumento de la capacidad productiva para poder crecer con otros mercados, y no depender de éste únicamente.

En muchas pequeñas empresas, los clientes impiden poder diversificar, porque para disminuir el riesgo no vamos a vender menos a ese cliente, que para nosotros es importante, sino lo que tenemos que hacer es vender más al resto, o bien conseguir nuevos clientes. Y cómo lo podemos hacer, pues invirtiendo recursos, tiempo y dinero, lo que supone salir de la zona de confort y no considerar que mis clientes son los mejores y ese mercado no fallará.

Ahora me viene a la cabeza el comentario de un empresario, que era proveedor de servicios de hostelería, “el turismo en Barcelona es impensable que caiga, sólo un atentado terrorista o un terremoto podría provocar un descenso del negocio”. Bueno, de lo primero se recuperó sin problemas, pero de esta situación extraordinaria causada por la pandemia del COVID19, no se va a recuperar tan fácilmente porque en el sector de la hostelería ha sido realmente un terremoto.

Diversificar, significar repartir y distribuir el riesgo, pero debemos tener en cuenta que la premisa principal es facturar y cobrar. Tomar la decisión de ir a buscar nuevos mercados y aumentar la capacidad productiva es un riesgo que no todos quieren asumir, por eso existe otro dicho español que dice “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Miguel Iglesias

migueliglesias@iberdac.com

Director de Consultores IBERDAC

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