¡Es la economía, estúpido! Fue el lema de campaña en la sombra para superar la desventaja de partida en la que se encontraba Clinton frente a la popularidad de GW Bush con el objetivo de centrar el foco en los problemas diarios de la gente.

Para superar los efectos económicos del Covid19 debemos aprovechar sus propias enseñanzas en cuanto a la necesidad de digitalización de las empresas.

Es la tecnología la que ha permitido, a las empresas que estaban preparadas, seguir desarrollando su actividad lo mejor posible y es la tecnología/digitalización la que lo va a seguir cambiando todo con crisis y sin crisis.

La tecnología está cambiando los modelos de negocio, los procesos de negocio y las relaciones socio-laborales.

Están apareciendo nuevos de modelos de negocio constantemente favorecidos por las telecomunicaciones y la informática y a los que los consumidores y usuarios se adaptan muy rápidamente. Los mercados han pasado a ser globales y exigen ciertas economías de escala. La relación con los clientes cambia a velocidades de vértigo y ahora favorecidas por las situaciones de confinamiento con la implantación de videoconferencias, teletrabajo, chats, etc. La cadena logística entre productos y cliente se ha acortado drásticamente lo que hace replantearse el papel de la gran distribución. Buen ejemplo de todo ello es la explosión de ofertas on-line de webinars, cursos, fitness y la eclosión del e-commerce.

Durante el confinamiento debido al Covid19, las empresas que más han sufrido han sido, aparte de las de servicios presenciales como hostelería, turismo y ocio, aquellas que no tenían sus procesos de negocio debidamente digitalizados. Aquellas con carencias para acceder a la información, dependencia del conocimiento personalista de las tareas, abundancia de procesos manuales, falta de integración de sistemas, etc. Se han dado cuenta que las palabras “digitalización”, “nube”, ERP, CRM, LEAN, gestión documental, ya no corresponden a “nuevas tecnologías” sino a la columna vertebral donde se deben soportar los negocios de hoy en día para poder ser eficiente y competir.

Al mismo tiempo, nuestras relaciones sociales y laborales han cambiado. De la noche a la mañana se ha implantado el teletrabajo pasando del 4% al 45% aproximadamente y con visión de quedarse. Ha obligado al legislador a iniciar la tramitación de una ley específica para el mismo. Todavía queda mucho por concretar acerca del teletrabajo pero las estadísticas dicen que masívamente la gente desea mantenerlo compaginándolo con el trabajo presencial.

Igualmente han cambiado las relaciones sociales, profesionales y cliente-proveedor eliminándose tabús como suministrar servicios on-line, reduciendo viajes (ahora y en el futuro) y predisponiendo a las empresas a tener los canales de comunicación al mismo nivel que la gestión presencial.  Hacienda ya ha comunicado que realizará inspecciones por videoconferencias a partir del otoño.

La tecnología ha funcionado correctamente en términos generales. Y todo esto sólo es el principio de cambios todavía más dramáticos con la convergencia de diferentes tecnologías y conocimientos como la inteligencia artificial, ordenadores cuánticos, biomedicina, materiales, energías limpias, etc. que revolucionarán los modelos de negocio y las formas de relacionarnos incluso más allá de la visión económica, llegando incluso a planteamientos éticos y sociales (*).

¡Es la tecnología, estúpido¡ ha de ser el lema interno de las empresas mientras se avanza hacia ese futuro, porque es el segundo tsunami que se acerca después del provocado por el Covid19 y porque es una tarea de los gerentes de inculcar este planteamiento en su empresa, en su negocio y en sus colaboradores.

 

José María Fita

Consultor Estratégico de Gestión

josefita@iberdac.com

 

(*) Recomiendo una webinar sobre los grandes cambios que se avecinan en 10 años: Link

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